Desafiando una sentencia de muerte por lupus Rubén Rosales

En 1991, a los 31 años, Rubén Rosales recibió un diagnóstico de lupus que cambió su vida. Los médicos dieron un pronóstico escalofriante: “Te quedan 10 años de vida”.

Ruben And His Wife on their 40th Anniversary

Rubén y su esposa en su 40 aniversario

El lupus, una enfermedad autoinmune crónica en la que el sistema inmunológico ataca por error sus tejidos y órganos sanos, provoca inflamación y daño tisular. Desafortunadamente, el único tratamiento disponible en el momento del diagnóstico de Rubén (corticosteroides, como la prednisona) ofrecía pocas esperanzas porque el uso continuo a menudo provocaba complicaciones graves como insuficiencia renal, infecciones y enfermedades cardíacas.

La amada esposa de Rubén y sus tres hijos pequeños estaban a su lado. Su hijo mayor, Carlos, de nueve años, recuerda la incertidumbre y el miedo tácito que impregnaba su vida familiar. Sin embargo, Rubén, siempre el padre estoico, siempre trató de tranquilizar a su hijo. "Estaré bien. Todo va a estar bien”, incluso cuando la realidad de sus temores comenzó a filtrarse.

En el año 2000, el cuerpo de Rubén sucumbió a los efectos debilitantes de los esteroides. Sus riñones comenzaron a fallar y estaba sufriendo ataques cardíacos. Sus médicos admitieron que no había otras opciones de tratamiento.

Carlos, que ahora tiene 17 años, observó a su padre prepararse para despedirse definitivamente. Rubén guió a su hijo a través del proceso de búsqueda de documentos de seguro de vida y le compartió consejos paternales sobre cómo encontrar trabajo para mantener económicamente a la familia.

Durante este momento oscuro, Rubén fue remitido a Adventist Health White Memorial para consultar al Dr. Rainier Manzanilla, MD, especialista en cardiología y cardiología intervencionista (una especialidad que diagnostica y trata afecciones cardiovasculares mediante tratamientos basados en catéteres). Cuando Rubén y su familia se reunieron con el Dr. Manzanilla, sintieron consuelo y esperanza ante la tragedia. El Dr. Manzanilla, hablando en español y con un estilo de comunicación culturalmente empático, tranquilizó a Rubén y su familia. Y cuando el Dr. Manzanilla propuso un triple bypass, lo sintió como un salvavidas.

La víspera de su cirugía, Rubén estaba asustado. Sintiendo esto, el Dr. Manzanilla le hizo una tierna visita, fortaleciendo el espíritu de Rubén con visiones de la vida que le esperaba. “Mañana tus hijos vendrán a verte. Vas a ver a tu hijo graduarse de la escuela secundaria. Vas a ver a tus nietos. Vas a estar bien”.

Tenía razón: la cirugía de Rubén fue un éxito rotundo. Combinado con los beneficios de los avances farmacéuticos en el tratamiento del lupus, Rubén pudo abrazar la vida nuevamente. Adventist Health White Memorial se convirtió en el hospital elegido por Rubén para todas sus necesidades de salud. Apreciaba al personal hispanohablante y el respeto que constantemente le mostraban, llamándolo cariñosamente “Jefe”.

Con su nueva salud, Rubén viajó a Guatemala, Cancún y Canadá y se convirtió en un ávido pescador. Trabajó incansablemente para mantener a sus seres queridos. Pero lo más importante para Rubén es que sentía que podía ser el padre y esposo que su familia merecía. Compartió la sabiduría de su experiencia como inmigrante de Guatemala, y su espíritu de inclusión y empatía influyó en el trabajo de defensa de Carlos en la comunidad.

En 2018, Rubén falleció a causa de una insuficiencia cardíaca. Sin embargo, la familia Rosales sigue eternamente agradecida por los 18 años adicionales que pasaron juntos. Adventist Health White Memorial y el Dr. Manzanilla cambiaron sus vidas para siempre.

“No es una exageración que nuestras vidas serían muy diferentes si no hubiéramos entrado en contacto con el sistema de apoyo de Adventist Health White Memorial”, dijo Carlos. “Y no se trata sólo del Dr. Manzanilla. Son todos, hasta las enfermeras, los equipos. Es un gran lugar”.

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